Cascos: conoce los verdaderos “Ángeles de la Guarda”
3 de noviembre de 2019
Datos que probablemente no sabías de los cascos de seguridad.
Al hablar sobre equipos de seguridad industrial, el casco es seguramente el artículo más evidente para la protección ante trabajos de riesgo. A su vez, es probablemente el artículo más subestimado en trabajos riesgosos, ya que miles de accidentes de gravedad ocurren anualmente por incumplir los reglamentos del uso del casco. En Geformas somos especialistas en seguridad industrial, y te compartiremos algunos datos que quizá no sabías del uso de cascos.
Las lesiones en la cabeza son sumamente delicadas, ya que estas pueden generar conmociones cerebrales traumáticas y hasta la muerte. Según indica el National Safety Council, 1.020 trabajadores murieron en los Estados Unidos el año 2015 por lesiones en la cabeza.
Los empleadores no solo están en la obligación de proporcionar a sus empleados el equipo de protección necesario para el trabajo en cuestión, sino que también está en el deber de hacer que se cumplan estas normas de seguridad.
La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos (OSHA por sus siglas en inglés) establece que los cascos deben cumplir con los siguientes parámetros:
Resistir la penetración de objetos.
Absorber el impacto del golpe de un objeto en la cabeza.
Ser lento para quemar.
Ser resistente al agua.
La OSHA también establece que los cascos de seguridad industrial deben contar con una carcasa externa dura y un forro que absorbe los golpes con una diadema incorporada. Las correas del mismo deben estar suspendidas de la carcasa a una distancia entre 1 pulgada y 1¼ pulgadas de la cabeza del trabajador.
Es necesario que los cascos cumplan con estos estándares, así como que cada empleado utilice el casco más adecuado para el trabajo a realizar. La OSHA clasifica los casos industriales en tipos:
Clase G o casco general:
Estos cascos brindan protección contra impactos y penetración de objetos. Su resistencia a descargas eléctricas se limita a 2.200 voltios.
Clase E o casco eléctrico:
Además de brindar protección contra los riesgos de impacto y penetración de objetos, estos aportan la máxima protección ante riesgos eléctricos, protegiendo de descargas de hasta 20.000 voltios.
Clase C o casco conductivo:
Estos funcionan para una ligera protección contra impactos y mayor comodidad. No ofrecen ningún tipo de protección ante riesgos eléctricos.
Cuidado de los cascos:
Limpieza e inspección diaria.
Los cascos con perforaciones, grietas o deformaciones deben ser sacados de servicio inmediatamente.
No deben ser pintados.
Las pinturas, diluyentes de pintura y ciertos tipos de agentes de limpieza pueden debilitar la cubierta del casco.
No pegar etiquetas o hacer perforaciones de algún tipo, ya que esto puede dañar las capacidades del casco.
Evitar dejarlos expuestos al sol.
Las altas temperaturas pueden dar la carcasa del mismo.
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Identificar, evaluar y eliminar cualquier clase de agentes biológicos, físicos o químicos que resulten peligrosos para las personas dentro de la empresa o espacio de trabajo.
Los accidentes laborales son mucho más comunes de lo que piensas, y muchos trabajos cotidianos suponen un gran riesgo, mucho mayor al que cualquiera podría imaginar.